Creo que este pasaje de mi existencia es mejor contarlo como un resumen... no entregaré detalles, no muchos, del contexto en el que paso todo esto...
Por ese tiempo conocí a un chico como yo: vampiro antropófago; su nombre: Maximilian; alto, como de 1.80 metros, contextura delgada, cara suspicaz, ojos y lengua traviesa, pelo azul y apariencia 19 años como máximo.
Su triste vida como un ‘chupa sangre’ transcurría solitaria debido a que su maestro lo había abandonado luego de unas semanas por que había encontrado, según él, una compañera mucho mejor. No había aprendido a alimentarse bien, por lo que cuando lo encontraron en pleno Central Park lamiendo la sangre de un perro muerto, los del manicomio no tardaron en perseguirlo. Yo, mientras, caminaba cavilando sobre el nuevo trabajo que había conseguido: estilista (¡já! ¿Te lo imaginas querido lector? ¡Un vampiro arreglando a sus presas! Suena como si un chef adobara una pieza de carne suculenta), supongo que algo en mí cautivó a la dueña del local, pero en fin.
Solo daba un paseo por el parque como había hecho otras veces cuando de la nada salió este muchacho gritando que lo perseguían y que mi deber era ayudar aun camarada. No entendí nada hasta que de repente oí la palabra vampiro y manicomio juntas dentro de un contexto donde no tenían asidero. Aún choqueado por la impresión, ya que yo daba por infalible mi fachada de humano normal que tanto me había costado construir, lo ayudé a escapar. Luego me revelaría que su gran don era el de tener un olfato súper desarrollado: podía rastrear lo que fuera y a quien fuera, en especial si este se trataba de un camarada, es decir, de un vampiro.
Lo lleve a mi apartamento en la 5ta Avenida. Como no tenía donde ir y yo debo confesar que me sentía un poco solo por aquel tiempo, lo deje quedarse conmigo.
Para que los encargados de la oficina de orates lo dejaran de perseguir, tome mi rol como buen estilista en serio intentando cubrir el color azul de su cabello con un tono más anaranjado; sin temor a alardear puedo decir que Maximilian fue una de mis mejores obras. Le sugerí también que en pos de evitar una circunstancia similar a la del parque le enseñaría a alimentarse como un buen antropófago, así que le dije como cazar agazapándose cual pantera en la selva, esperando aquel momento de expectación culmine que es el clímax de toda buena caza. Lo instruí en el arte de matar, en las cuatro reglas de una cena exitosa: acecha, seduce, juega y... ataca y Maximilian me lo agradeció quedándose a mi lado.
Terminamos pagando el apartamento a medias y le conseguí un puesto en la boutique donde yo trabajaba, como mi asistente. Con el tiempo, quise mucho al pequeño Max, como lo comencé a llamar una vez que entramos en confianza: sus movimientos ágiles, su mirada infantil... Todo me causaba gracia cuando estaba con él. Ni en toda mi vida anterior me había reído tanto como desde que lo conocí. Él solía decir cosas como: ‘Les cortamos el pelo a estas viejas para que se vean bien para sus maridos... y... matamos a sus esposos borrachos por que no se ven bien para sus esposas...’ a lo que yo contestaba entre risas: ‘¿qué mejor para el negocio? ¡Las peinamos para la boda y para el velorio!'. Nos divertíamos mucho juntos, de noche en el Central Park, entre los rincones oscuros de la cuidad que nunca duerme.
Cierta vez, tarde ya, llegó al local una joven muchacha que no aparentaba más de 25 años. Tenia el pelo liso y largo y llevaba un aro en los labios, su expresión de chica mala me rusultó interesante y demasiado particular. Dijo que quería un ‘cambio de imagen’, en terminos practicos, solo se referia a un facial y que le pintásemos las uñas.
Algo en ella la hacia parecer pura, casi angelical ante mis ojos...
Mientras Max preparaba el agua para el facial, me acerqué a él y pregunté:
-¿Es un vampiro?- sabia que no lo era, puesto que su piel reflejaba calidez y vida, pero quise estar seguro.
Maximilian me dirigió una mirada desconcertada, no obstante no dijo nada hasta que regreso a donde estaba yo, luego de ir a dejar unos implementos a la mesa frente al espejo:
-No, pero esta embarazada- sus ojos se tornaron serios por unos segundos, sin embargo, sonrió.
Algo en ella me llamaba y pronto descubrí qué era. La simple idea de que dentro de aquella mujer había una criatura nadando en diferentes fluidos me hizo entrar en éxtasis y comprendí que hacia mucho que no me alimentaba bien... pronto reviví aquella intensa y placentera rigidez que invadía todo mi cuerpo. En mi mente se trazó una escena extremadamente sangrienta y sadica... me deslumbré con aquella imagen...
Corrí hacia ella cegado por un potente deseo de satisfacer mis libaciones. Recuerdo que pude ver mi reflejo en el espejo (sí, yo tengo reflejo): estaba echando espuma por la boca, mis ojos eran burdeos luminoso, mis mandíbulas estaban casi desencajadas y las uñas en mis manos ahora eran garras amenazantes.
Antes de poder tocarla siquiera, Max atinó a embestirme lanzándome contra un estante lleno de botellas para el shampoo. Quedé aturdido con el golpe lo suficiente como para que la chica se diera cunta de que estaba en peligro y comenzara a gritar:
-¡¿qué pasa?! ¡Que es lo que le sucede! – Maximilian contestó:
-Es un... un... ¡Ataque de epilepsia! ¡Por favor señorita salga de aquí!- pero la humana era en el fondo alguien servicial y no se iría de aquel lugar tomando en cuanta de que se trataba de una persona enferma. No huyó, se quedo para ayudar a Max, aun cuando su vida corriera peligro. Juntos me amarraron con los cables de los electrodomésticos y me pusieron una bolsa de algodón en la boca; según Jane, como se llamaba la chica, los epilépticos son capaces de cortarse la lengua durante sus ataques.
-Llamaré a una ambulancia-
-Le ruego que no lo haga señorita- cortó Maximilian.
-¿cómo dices? ¡Mira como esta!- yo me revolcaba en el suelo, tratando furiosamente de soltar mis ataduras.
-¡Señorita, por favor, no lo haga!- suplicó Max ante la expectativa de que en el hospital yo provocara mas de algún daño.
-pero es que... - ella me miró con lástima. Si había algo malo en ello, era que esa mirada me persigue hasta hoy. Su cara fue una mezcla de miedo y preocupación.
Mucho tiempo después supe por qué Max no eliminó a esa chica esa noche, pero no me mal interpretes lector, no fue por cuestión de sentimientos afectivos a la joven, sino que por sentimientos aun más generales hacia toda la humanidad. El dolor y la ira que me invadieron al momento de esa confesión casi hacen que... pero esa es una historia reservada para las paginas de más adelante...
La chica se me había escapado de las manos y eso para mí fue como un insulto, un solo golpe al ego.
Maximilian mantuvo la tienda cerrada por tres días y no tuvo escrúpulos al alimentarme con la sangre de los roedores de la cuidad y los perros callejeros que pudo encontrar deambulando por las esquinas; por suerte nuestra jefa estaba de vacaciones en alguna parte de Arizona en su casa de veraneo.
Con respecto a la muchacha, la tal Jane, se puede decir que estaba bastante interesada en mi caso. Luego del suceso, estuvo constantemente llamando a la puerta de entrada a la boutique, golpeaba por un rato y al ver que nadie abría, se marchaba para de nuevo regresar al día siguiente.
Mi sed fue aplacada y recobre el control total sobre mis actos, sin embargo, estuve de pésimo humor por el comportamiento de mi supuesto camarada.
-¿¡Por qué no me dejaste tranquilo!? ¡Maldición! ¡¡Tú sabes lo que necesito hacer esos días!!-
-¡Lo sé perfectamente y fue por lo mismo que hice lo que hice!
-¡Maximilian! Te debería... - apretando los dientes, lo empujé con violencia hasta la muralla y lo sostuve por el cuello mientras él trataba de articular una frase:
-¡Dime! ¿Por qué no me dejaste hacerlo?... ¡¡¡Dilo!!!- presione su pecho para que no escapara y pudiese hablar al mismo tiempo. El dolor que le causo aquello seguramente fue mucho, por que a su voz apenas era audible:
-Tú a... algún día lo enten... lo entenderás... los humanos tienen mucho... mucho que ofrecer... - si el corazón me latiera en ese momento supuse que se me hubiese detenido. Maximilian, el pequeño Max, me acababa de decir lo mismo que Giovanni solía decirme hace millones de lunas atrás ¿cómo era posible tal traición? Era como una daga, una estaca en todo lo que pude alguna vez llamar amistad.
-¡¡¡Dame una buena excusa por la que no deba pintar el frontis de la tienda con tus entrañas!!!- Rugí, imprimiéndole además todo el aborrecimiento que me hizo recordar con esas palabras. Sentí como mis manos temblaban. Supe que más que odio, tenia temor a que Maximilian resultase lo mismo que Giovanni fue alguna vez. No obstante, la ira era mayor ante tales expectativas y casi lo ahogué de no ser por lo que terminó diciendo luego de unos segundos:
-¿Podrías hacerle... eso a la... única persona que en verdad se... se preocupa por ti?- las manos se me paralizaron y un sudor frío me recorrió la espina, todas las fuerzas me flaquearon y, de un momento a otro, caí de rodillas al piso.
-No... no podría – exhalé, ni siquiera supe de donde me salió esa respuesta. Observé los pies de Max quien se inclinó al verme en esa condición. Tomó mi mentón entre sus níveos dedos, como antes lo hiciera Giovanni, pero esta vez estaba la diferencia de que el semblante que veía no era el de mi repulsivo maestro, sino el de una persona a quien adoré soberanamente durante un tiempo.
Se arrodilló junto a mí y, aunque al principio me sentí como un completo imbécil por mostrar aquella debilidad, me creí estar mucho mejor luego de que comenzara a acariciar mi rostro con su trémula dulzura juvenil. Se acercó tiernamente y buscó mi cuello con sus labios, rozando mi piel con su nariz en algunas ocasiones.
-Algún día lo entenderás - susurró en mi oído aturdiéndome cada vez, un poco más...
3 comentarios:
Oko!! ya salio el cuarto capitulo de esto... :p tiene dos partes por que era muy largo entero jojojojo
aquí conoceran a otro de mis personajes... al querido Maximilian, que de todos, es el mas perjudicado por conocer a Alexander, simplemente por que ¬¬ lo ama!!!ñekoñeko... ademas por que Alex le pasa pegando, asi que no reclamen si despues de un tiempo notan la violencia que hay entrelos dos... ademas Max es un poquito masoca pa sus cosas...
bueno ese sería mi comentario (esta cosa deberia tener algo pa poner el perfil de los personaje) mmmm
bueno bueno, si me quedo sin ideas para continuar la historia aparceran algunos datos curiosos por allí jajajja
ya eso
adios
FEÑA
Hola Feñi!
Veo ke cambiaste la plantilla de tu blog,debieras también cambiar la foto y descripción ya ke no soy más partícipe de el y pasó definitivante a tus manos.Podriamos ponernos de acuerdo para conectarnos un día y asi hablar y te podría ayudar con detalles como las letras ,el diseño,la música, onda ke paresca cualquier cosa menos blog xDDD, aunke en honor a la verdad debo decir ke no sé como se pone música las ke cachan de eso son la mitchu y la vale, con ellas hay ke hablar.
Bueno, centrandose netamente en lo que fue este 4to capítulo, mmm se las traía este Alex, dime algo los vampiros son andróginos como Gabriel de Constantine o este es un caso especial en donde estos tipos son gays?.Tengo otra acotación pero ke prefiero hacerte por interno xD.
Oie Oie, en esos datos curiosos que vas a incluir mínimo que me incluyas a mi,haciendo que y por ke, tu eres kien lo debe decidir, pero exijo aparecer!!! jajaja o ala menos haz referencia a alguien con mis características(las buenas si po)
ya Feña
Te quiero mucho
bye bye
PS:o el reloj está malo o escribiste ese comentario a las 6 de la mañana realmente xD
kyaaaaaaaaaaaaaaaa
*A* eso fue taan ghei! *¬* jojojojo! XDDDDDDDDDDDDDDDD
uy! sorry, es que...morí kya! XD
ay! creo que me gusta max *u*
*fantasea*
ok...voy a leer el otro...
me gusta tu historia! es tan omg! lol
besitos feña :D
debería estar haciendo mi anuncio de prensa....pero tu histo es más fuerte XDD
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