-¿Por qué una niña como tú quiere morir en un lugar así?- Definitivamente ella era sorprendente, la respuesta que recibí fue tan intrigante y rápida que no atiné a atacarla y ya, sino que permanecí quieto al ver como se encuclillaba con algo de dificultad sobre la baranda. Su rostro entonces, quedó a la altura del mío… cualquiera hubiese pensado que ya nos conocimos desde antes… cualquiera solo habría llorado y saltado para alejarse de esa interrogante y ponerle fin a su suplicio en esta vida… sin embargo, aquellas palabras:
- Si conocieras el tipo de niña que soy…- sonrió descubriendo dos hileras de hermosos dientes blancos – No preguntarías eso… - desvió la mirada guardando silencio por unas milésimas de segundo, pareció pensar durante ese instante que nuestras miradas ya no estaban cruzadas y luego dijo:
- ¿Quién eres amigable desconocido? – sonrío de nuevo volviendose a mí - ¿un alma piadosa que quiere hacer su buena acción del día…o – tragó – solo un hombre que le da dulces a las criaturas para aprovecharse de su debilidad? – le correspondí la sonrisa pensando en su ultima frase, al fin y al cabo era la primera vez que alguien me hablaba de esa manera tan desafiante y calmada. Entonces, para tratar de disuadirla de sus acciones traté de abrirle el paso a la curiosidad:
- No lo sé – dije aun sosteniendo la sonrisa - tendrás que averiguarlo –me apoyé contra la baranda mirando hacia un punto lejano en el horizonte – ¿por que... de cual crees tú que soy? – tomé impulso y en un segundo estaba sentado a su lado, mirándola fijamente a los ojos sin dejar de sonreír.
El viento estaba soplando levemente, pero con la suficiente potencia como para desordenar su cabello, por lo que en un arrebato de dulzura, tomé un cadejo de pelo que cubría su cara y lo coloqué detrás de su oreja. Quizás mi único error fue sonreír de más.
-Bueno…- dijo desviando la mirada, como queriendo evadir una conversación incomoda – la respuesta a esa pregunta es obvia - se levantó de golpe mirándome entre sorprendida y seria – claro que si me equivoco – retrocedió unos pasos, miró hacia las aguas que corrían raudas bajo sus pies - tendrías que encontrarme en mi otra vida par decírtelo – sus palabras me congelaron, casi como si me hubiesen lanzado un balde con agua helada. Sus movimientos estaban premeditados despe el principio. Justo después de decir 'si es que me equivoco’ todo estaba listo y encajado para saltar. Al percatarme traté de ponerme de pie sobre la baranda lo más rápido que pude, sin embargo ya era tarde. Fue casi simultáneo. Ni siquiera dejó que su última frase llegara a mis oídos cuando ya se había lanzado. Fue como si mientras yo me erguía ella caía desde la altura del puente para no volver más.
Pude notar que a pesar de la aceleración de su cuerpo al bajar me decía adiós con su mano derecha mientras que con la izquierda hacía un gesto parecido a lanzar un beso.
Cerró los ojos mientras el Hudson se la tragaba por completo, mientras sus oscuras aguas la enjaulaban como un tesoro codiciado... cerró los ojos mientras el viento descontrolado se desidía a darme impulso o no para ir por ella…
- No lo sé – dije aun sosteniendo la sonrisa - tendrás que averiguarlo –me apoyé contra la baranda mirando hacia un punto lejano en el horizonte – ¿por que... de cual crees tú que soy? – tomé impulso y en un segundo estaba sentado a su lado, mirándola fijamente a los ojos sin dejar de sonreír.
El viento estaba soplando levemente, pero con la suficiente potencia como para desordenar su cabello, por lo que en un arrebato de dulzura, tomé un cadejo de pelo que cubría su cara y lo coloqué detrás de su oreja. Quizás mi único error fue sonreír de más.
-Bueno…- dijo desviando la mirada, como queriendo evadir una conversación incomoda – la respuesta a esa pregunta es obvia - se levantó de golpe mirándome entre sorprendida y seria – claro que si me equivoco – retrocedió unos pasos, miró hacia las aguas que corrían raudas bajo sus pies - tendrías que encontrarme en mi otra vida par decírtelo – sus palabras me congelaron, casi como si me hubiesen lanzado un balde con agua helada. Sus movimientos estaban premeditados despe el principio. Justo después de decir 'si es que me equivoco’ todo estaba listo y encajado para saltar. Al percatarme traté de ponerme de pie sobre la baranda lo más rápido que pude, sin embargo ya era tarde. Fue casi simultáneo. Ni siquiera dejó que su última frase llegara a mis oídos cuando ya se había lanzado. Fue como si mientras yo me erguía ella caía desde la altura del puente para no volver más.
Pude notar que a pesar de la aceleración de su cuerpo al bajar me decía adiós con su mano derecha mientras que con la izquierda hacía un gesto parecido a lanzar un beso.
Cerró los ojos mientras el Hudson se la tragaba por completo, mientras sus oscuras aguas la enjaulaban como un tesoro codiciado... cerró los ojos mientras el viento descontrolado se desidía a darme impulso o no para ir por ella…

…
- ¡¡¡Insensato!!!... ¿Cómo haz podido traerla hasta aquí? ¿Sabes lo que podría pasar si no sobrevive?... -
-Maximilian ¡Por favor! Hemos matado a cientos de sujetos y no nos ha pasado nada ¡Tranquilízate! ¿Quieres?-
-¡Alexander ya no estas en el siglo V antes de Cristo! ¡Esto es New York del siglo XXI! ¡Hay una infinidad de registros! Los ebrios que asesinamos son escoria social ¡Nadie los extrañará! ¡Pero ella es una niña! Debe tener a alguien que la esté buscando…-
-¡uf! – Resoplé – Max, déjame, yo me encargo… ¡No te atrevas a decirme lo que puedo o no hacer! ¡He sobrevivido más de dos siglos sin ayuda y no necesito que un histérico me grite qué es bueno y qué es malo! –
-Es que…- Max inicio de nuevo.
-¡No! – Le corté - Sé perfectamente lo que podría llegar a pasar, pero... – hice un pausa para verla – créeme, no podía dejarla morir –
Hace unos cuantos minutos había llegado a casa con la chica a cuestas. Estaba empapado y Max me regañaba por todo lo que estaba haciendo.
Todavía quedaban unas horas de oscuridad cuando entré al departamento propinándole un punta pié a la puerta que cedió fácilmente por que no estaba con seguro. Dejé a mi damisela sobre el sofá y traté de cambiarme la ropa húmeda en mi habitación, por lo que estaba conversando con Maximilian desde ella mientras que él estaba del otro lado observando intranquilo todo lo que sucedía a su alrededor.
-¡y otra cosa! – Agregué poniéndome un suéter negro - ¡yo ni siquiera pensaba en nacer durante el siglo V antes de Cristo, tan viejo no soy! – me carcajeé y desde el dormitorio escuche un resoplido que supuse, fue la risa forzada de Max.
-¿Crees que deberíamos tratar de despertarla? – dijo él mirándola reposar sobre el sofá. Yo salí de la pieza con una toalla alrededor del cuello, seguramente parecía como recién salido de una ducha:
- ¡Max, por favor! – dije con desánimo – te preocupas demasiado – me dirigí hacia el congelador sin dejar de hablar – esta chiquilla trataba de matarse – abrí la puerta del aparato - ¿Tú crees que si quiera se le pase por la cabeza al despertarse agradecer por que está a ‘salvo’ – me di vuelta hacia él e hice comillas con las manos refiriéndome a que jamás la chica estaría salvo cerca de unos vampiros – más encima, en la casa de dos sujetos que perfectamente calzan con la descripción de psicópatas sexuales? – no esperé su respuesta y me di vuelta para sacar una soda del refrigerador.
Al pararme miré el semblante de Max: una mezcla anormal de seriedad inquisitiva invadía su perfil, una ceja en alto esperaba el próximo comentario de mi parte.
-¿quieres una? – le pregunté abriendo la lata. Max cambio la expresión de su rostro y puso cara de asco:
- ¡No sé como puedes tomar ese tipo de cosas! ¡Puaj!- lo miré tratando de increparlo con una de mis burlas:
- No sé como puedes asesinar ratas en tus momentos de debilidad alimenticia – sorbí un poco del líquido y luego sonreí. Al verme hacer eso, Maximilian dibujo una ‘ese’(S) en su boca y dijo con un estremecimiento demostrando su repulsa a lo que acababa de hacer:
- ¡Pero es que saben a lodo mezclado con agua de sanitario sucio! – Me le quede mirando levantando una ceja. Luego, bebí un sorbo más largo, cerré los ojos por un momento y le contesté exhalando fuertemente como cuando uno bebe un trago fuerte y el ardor del alcohol recorre la garganta desde las amígdalas hasta el estómago:
-¡Aaah! Pues este lodo sabe a Lima-limón - reí por lo bajo, mientras que él me lanzaba una mirada de reprimenda y desviando la vista hacia el sofá, replicó cambiando el tema:
-Deberías tratar de secarla un poco – se acercó al baño y de la perilla de la puerta descolgó una toalla que permanecía allí desde hacía mucho tiempo, para luego pasármela observando con cuidado mis movimientos.
Mi mente jugó conmigo una vez más, ya que pronto caí en cuenta de lo que había en el transfondo de esa sugerencia.
- Pero… tendría que… – alargué las silabas de mis palabras, dudando un momento que fue suficiente como para que mi colega reparara en mi vacilación. Maximilian se acercó con una sonrisa de complacencia:
-¡¿Desnudarla?!... – bajé la vista al suelo en una señal de vergonzoso debilitamiento - ¡qué! ¿Es que acaso ¡Alex el vampiro que ha sobrevivido dos siglos sin ayuda! no puede despojar de sus ropas a la criatura que acaba de rescatar de las garras de su monstruo interno? – dijo con tono socarrón y cáustico. Ese comentario pareció venir de una serpiente de lengua bífida y envenenados colmillos… bueno, esa idea no diferia mucho de lo que Maximilian y yo éramos.
Al ver aún mi cara volteada al piso, se acercó más todavía para susurrarme al oído, casi podía rozar su mejilla con la mía:
-Supone un reto vencer aquella tentación ¿no es verdad, Alex? – carcajeó.
No podía vislumbrar bien dentro de aquella situación, cómo fue que las cosas de un momento a otro parecían favorecerme a mí y como luego de una simple sugerencia, las circunstancias apoyaban a Maximilian como si fuera su amo y señor. Sin embargo, no me di por aludido, sino que recobré la confianza y salí de aquella situación incomoda. Entonces, propinándole un empujón, le dije:
-¡Cállate! – y me dirigí hacía la niña. No obstante, quizás ese movimiento fue demasiado apresurado y lo debí meditar más, puesto que mi invitada otra vez despedía esa presencia celestial que le sentaba tan bien.
- ¿Mm-mm-Max? – mi voz tembló, en aquel momento me sentí como un niño que, testarudamente, desobedece a su madre para hacer algo que con anterioridad le habían dicho que no podría hacer solo y entonces, al darse cuenta de que su madre tenía razón, la llama para que ella le ayude.
-¡¿Desnudarla?!... – bajé la vista al suelo en una señal de vergonzoso debilitamiento - ¡qué! ¿Es que acaso ¡Alex el vampiro que ha sobrevivido dos siglos sin ayuda! no puede despojar de sus ropas a la criatura que acaba de rescatar de las garras de su monstruo interno? – dijo con tono socarrón y cáustico. Ese comentario pareció venir de una serpiente de lengua bífida y envenenados colmillos… bueno, esa idea no diferia mucho de lo que Maximilian y yo éramos.
Al ver aún mi cara volteada al piso, se acercó más todavía para susurrarme al oído, casi podía rozar su mejilla con la mía:
-Supone un reto vencer aquella tentación ¿no es verdad, Alex? – carcajeó.
No podía vislumbrar bien dentro de aquella situación, cómo fue que las cosas de un momento a otro parecían favorecerme a mí y como luego de una simple sugerencia, las circunstancias apoyaban a Maximilian como si fuera su amo y señor. Sin embargo, no me di por aludido, sino que recobré la confianza y salí de aquella situación incomoda. Entonces, propinándole un empujón, le dije:
-¡Cállate! – y me dirigí hacía la niña. No obstante, quizás ese movimiento fue demasiado apresurado y lo debí meditar más, puesto que mi invitada otra vez despedía esa presencia celestial que le sentaba tan bien.
- ¿Mm-mm-Max? – mi voz tembló, en aquel momento me sentí como un niño que, testarudamente, desobedece a su madre para hacer algo que con anterioridad le habían dicho que no podría hacer solo y entonces, al darse cuenta de que su madre tenía razón, la llama para que ella le ayude.
Vergüenza… ¡Qué sensación tan repulsiva!…
Maximilian acudió a mi lado, desplazándose con movimientos ondulantes.
-¿Si Alex? – dijo con una arrogante sonrisa en los labios. Yo estaba abatido.
-No puedo hacerlo- susurré.
-¡¿Qué dices?! ¡No te oigo! ¡Habla más fuerte por favor! – Él estaba siendo cruel, yo sabía perfectamente que me había escuchado, pero necesitaba verme humillado para sentirse a gusto.
-¡No puedo hacerlo! – Grité, mientras que él meditó un par de segundos y con una postura satirisadora, preguntó:
-¿Y se puede saber el por qué de esta… patética derrota a tus instintos? –puso un énfasis en lo de ‘patética’, pero para esas alturas la crueldad que el pequeño Max estaba demostrando daba credibilidad a su identidad vampiresca, sin embargo en ese momento me pareció innecesaria:
-¡¿Cómo… haaa! – Exhalé - ¿cómo poder aguantar el deseo que me llama a quitarle la vida? – Maximilian quedo boquiabierto… supuse en aquel momento que era por la entonación de mis palabras, aceptándolo, ellas fueron poéticamente melodramáticas, pero ahora que lo pienso bien pudo tratarse de que yo jamás había hablado de detenerme a pensar en la vida de la personas que asesinaba, quizás Max estaba pensando que algún sentimiento de piedad algo retorcida estaba creciendo en mi interior. Continué - ¿Cómo poder profanar el altar de tan sagrado elixir?– Sonreí ante el espectáculo que me ofrecía la perplejidad de mi compañero – después de todo – me acerqué a ese cuerpecillo candido carente de expresión. Mi intención era terminar mis palabras acariciando su cara, pero me detuve, bien sabía que la caricia de un ser como yo podría ser mortal.
- Después de todo… es solo una niña… - repuse, mirándola como alguien derrotado.
5 comentarios:
En este es el 2do capitulo donde aparece esta misteriosa niña que danza sobre un puente, de la quien nuestro narrador queda prendado... sin embargo, por alguna extraña razón esta criatura desconocida ¿será humana? y si es que lo es ¿cual será la razón por la que los instintos de Alex son refrenados cada vez que intenta atacarla?
Bueno esas preguntas tienen una respues sin embargo no se las puedo decir aun por que entonces le quitaríamos protagonismo al final... que por cierto ya se me ocurrio.... o se, para la gente que se sabe mas o menos el desenlase de esta historia quedaba algo inconcluso referente al destino que Alex seguia luego de conocer a esta bella niña... así que para ti gema, aun quedan misterios por dilucidar en esta historia jojojojo
Saludos....
aps! y por cierto, haciendo u7n comentario flash sobre las preguntas que hace mil me hicieron....estos vampiros no son como los angeles de constantinne, simplemente tienen una vida ...ehh ¬¬U Sexual activa y como dijo una compañera ayer ''su sexualidad no tiene nombre'' por lo tanto se pueden mewter con quien les de la gana... eso con respecto a lo que dijo la yubi hace tiempo..
Lo otro... Nathy no os preocupeis... Álex definitivamente no es hetero... pero es un aprovechador de las circunstancias ... asi que no desesperes peres (Por lo mismo la señorita trinitron lo primero que dice cuando le leo en lo qeu voy es: Lliu lliu con cara de asco!!) ademas todabia queda carrete para rato, todavia no llegas a esa parte donde ... bueno... tendras que esperar jojojo
Yap esop nu mas por ahora que debo irme adios
Muchos besos en el cuello de parte de Max y Alex
kyaaaaaaaa
*muere*
maximiliam! *0*
XD lo amooo XDDD
jajaja, am, ok, me calmo
uys, me gustan los vampis asi... onda... no como los de la anne ke no podian hecer naa XD, me gustan así como los tuyos
bien machos! lolz
ays y.... kyaaa! me dejaste mal con eso de ke no era hetero .///.
ia tengo ganas de leer ke pasa XDDD
ok, ok, pero espero, ke si
:)
um, XD fue divertido este capi... XD ver ese lado de Alexander ke jamás habíamos conocido A_A
besitos, feñita
te amuuuu ^3^
ia subi tu dibujin al da
http://sei00.deviantart.com/art/Alexander-2-133421525
ays, alexander *o* XD
besos
OMG! no se que me impreisono más, si el dibujo o lo que paso en la historia...xDDDDD
ayy estoy dividida xDDDD
tu amiga es una maestra wn *O* no la conosco pero la ame!!! xDDDD
(o sea, ame sus dibujos xDD)
continua feeeeña me carga que me dejen con la duuda XDDD
vamos sigue sigue! xDDD
tanto tiempo sin hablr¡¡¡¡¡¡
jajajaja
bueno cuando me contaste el capitulo me gusto , bueno tu sabis que no me gusta leer por esoo
mi hermana(la escritora)(si algun dia termina de hacer los libros) me los lee o los cuenta
bueno hablando del capitulo cuando me lo contaste no me desconcentre tanto y me lo imagine segun el ndibujo que hiciste antes que me lo mostraras me lo imagine paresido no tanto pero =
sigue escribuendo = que siempre ,bueno en esas partes asquerosas trata de suprimirlas con MAX Y ALEXX por que suenan asquerosa ya = es tu libro no el mio
besos en el cuello como tu lo dices
TRINY
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