domingo, 2 de agosto de 2009

Cáp. 7: Lágrimas en el Puente

Era la criatura más perturbadoramente hermosa que en mis 2 siglos de existencia había visto. Tenía todas las características que motivaban una perfecta cacería: piel blanca casi transparente, lágrimas que surcaban sus pómulos dejando a la vista su vulnerable estado, un soberbio cabello negro que dibujaba múltiples ondas al caer en las manos de los espíritus etéreos encubiertos por el aire, la figura menuda con delicadas extremidades cubiertas por oscuras mangas ralladas.
Vestía con un traje de fiesta, un vestido de color escarlata (¡casi del color de la sangre!) en la parte superior, ceñido al cuerpo ostentando un nada disimulado escote que permitía imaginar sus atributos de potencial fémina y, en la parte inferior, pendían de la cintura jirones de la misma tela que se movían al compás de una música inaudible, pero eso no importaba… sus ropajes eran lo de menos, ya que de inmediato a la impresión que por cierto, me dejó perplejo por unos instantes, la sucedió el idilio imaginario de su completa desnudez en mi abrazo mortal.
Su rostro no lo podía observar con claridad salvo por las lágrimas, su boca y las mejillas, la frente y sus ojos eran para mí un completo misterio, ya que estaban cubiertos por un antifaz de plumas que encajaba perfectamente con el marco de su rostro.
Tenía un aura lúgubre, pero al mismo tiempo era luminosa y divina, una mezcla inaudita que no pertenecía a éste mundo.
Sentí como un nudo en mi garganta se anudaba y la emoción se traducía en lo rígida de mi postura… aun no me decidía entre ir por ella o aguardar un poco en impasible contemplación.
Caminaba descalza, más bien danzaba descalza cual bailarina de ballet por la orilla del puente, tarareando una canción de nota triste. Cada cierto tramo, se detenía a sollozar un poco más y enjugaba las sádicas gotas que osaban corromper la perfección de su semblante.
Admito que era la primera vez, y quizás la única, que un ser humano me llamaba tanto la atención: su aspecto casi sagrado como de ninfa de los bosques, ese aire de golondrina herida, esa esencia de ángel caído…era algo profano el simple hecho de pensar lastimarla… y por lo mismo mucho mejor el hacerlo.
De repente, como conducida por el trance hipnótico de su propia melodía, se encaramó sobre la baranda del puente y allí siguió caminando igual que una experta equilibrista en la cuerda floja. Giraba cada vez que el ancho de la barra se lo permitía y daba pequeños saltos propios de gacela sin siquiera preocuparse del equilibrio con que realizaba tales hazañas… era todo un espectáculo.

Me deslicé más cerca, no para saltarle encima… no, aún no, sino que para observar el fino detalle con que la naturaleza la había esculpido.
¿Qué hacía un botón en flor en el puente del Río Hudson a media noche? Pensé que seguramente se había extraviado y por eso lloraba, su verdadero destino debía encontrarse en una casa llena de adolescentes ebrios y disfrazados festejando alguna tonta reunión escolar, pero ahora estaba allí junto a mí… el destino era cruel con la chica, sabía que yo no me resistiría a ella… estaba sola y ajena a cualquier ojo humano que le sirviera de testigo o de ayuda, apartada de la luz… la presa perfecta para el monstruo.
Una criatura tan tiernamente débil en el lugar y momentos incorrecto... medité ;…y con la peor compañía del mundo… la mía; sonreí.
Sin aviso previo, se detuvo en seco como una caja de música sin cuerda y contempló largamente las oscuras aguas que estaban bajo ella a unos 300 pies de altura. Yo me acerqué más, casi podía tocarla, lo único que quería era que estuviera en el suelo para asirla de las caderas y ver como con un ultimo suspiro de su pequeño pecho exhalaba el vaho de vida que quedara dentro de él…
Sentí como tomaba aire pesadamente, aguantando la respiración y luego exhaló con fuerza. Como deseé probar ese viento proveniente de su interior entibiado por sus dos pulmones… el solo placer de sentir parte de su fuego interno.

Fue en esas condiciones de deseo y movimientos estáticos... en los que escuche aquella voz acusadora:
-Basta ya de máscaras –susurró para sí misma, entregándoles así sus palabras a los espíritus etéreos que aun jugaban con los lindes de su cabellera y conjunto a esto, prosiguió a desanudar el antifaz que le cubría los ojos: dos perfectos luceros de matices pardos y jaspeados en tonos jades- verdes, entre ellos una perfecta nariz que impedía la unión de esas magnificas joyas…las que seguramente se hubiesen visto mejor, sino fuese por que la fuente de sus lágrimas se había secado y ahora los párpados estaban hinchados y grandes ojeras demacraban en algo aquella belleza celestial.
¿Qué estaba haciendo? ¿Un ritual antiguo? ¿Una simple locura? ¿Qué?

-Esta es la ultima vez que te veré - dijo mirando el antifaz y agregó – maldita prenda de desgracias hipócrita – juntó el entrecejo y con un gesto de repulsión intensa, arrojó la máscara tan lejos que ni siquiera alcancé a saber si se había hundido en el río o si se había perdido en una de sus orillas… acto seguido, levantó el brazo izquierdo y observó su antebrazo con la oscura manga rallada puesta, entonces, una leve ventolera la hizo tambalearse. Ansioso me preparé para recibirla en cuanto perdiera el equilibrio y cayera en las redes que mis extremidades superiores tejían con hábiles movimientos. Pero no calló, a duras penas logró mantenerse en lo alto y allí permaneció.
-¡No! No me impedirás de nuevo que mi muerte se lleve a cabo ¡hoy ya no te permaneceré más!-
<<¡¡¿Su muerte?!!>> era una suicida. Una niña de 15 años que planeaba arrebatarme lo único que ahora me mantendría ocupado y pendiente. El impío destino sabía entonces que si ella moría de esa forma, yo tendría que esperar otros cientos de años antes de que decidiera o se dignara a entregarme tamaña ofrenda en tan perfecta envoltura otra vez…

Su cara de convicción se mezcló con una mueca de agobio y dolor, pero no ese dolor emocional con el que ya cargaba desde antes no, este era un dolor físico como si lo que estuviera a punto de hacer le fuera a causar un gran espasmo. Sin dudarlo mucho, tomó de un extremo la manga que cubría el brazo que estaba contemplando y vehementemente la alzó fuera suyo. Su estremecimiento a causa del dolor fue tal que me hizo figurar algo así como que si se estuviera sacando una segunda piel. El paso del genero dejó al descubierto infinitas mascas de cortes que empezaban a cicatrizar. Dejó caer la prenda que gracias al viento llegó a mí, incentivándome aun más a acabar con su vida.
La suave tela estaba impregnada con su aroma, algo parecido al té de menta y a la flor de manzanilla…bueno y al hierro de su sangre.
Tomó la otra manga y repitió el procedimiento. Este brazo estaba igual, quizás peor que su predecesor. Los cortes aun no se curaban por completo y hasta parecían recién hechos.

¡Saltaría! No había duda alguna de ello ¿Qué estaba esperando yo? ¿Que saltara? ¿¡Que los crueles designios me la arrebataran para siempre!? ¡¡¡NO!!! Tenía que hacer algo, evitarlo a toda costa, debía encontrar la forma de preservar su sangre, de hacerla mía ¡No de las aguas del Hudson! Pero… pero algo me detenía, algo invisible; por alguna razón mis músculos no respondían a las ordenes de mis pensamientos, era como si a la fuerza, el odioso destino me hubiese traído hasta allí solo para verla caer.
Recuerdo que inoportunamente, el viento, cambió de dirección, ahora ya no estaba en contra de la chica, sino que la alentaba a lanzarse hacía el abismo. La chica rió como quien sádicamente se burla de los intentos vanos de alguien que quiere escapar de algo inevitable:
-¡No hago esto por que tú lo quieras! – Dijo con voz airosa - ¡Lo hago para darle la paz que nunca le diste a este ser maltrecho!- dio media vuelta sobre el pasamanos, lo que fue un alivio para mí ya que parecía que algo la había disuadido de saltar. Observó con ojos inescrutables a la ciudad que cubría sus actos y para mi sorpresa, repentinamente dirigió sus perfectos ojos pardos hacia abajo y se topó con la insospechada mirada del presente narrador.
En ese instante, su divinidad impenetrable disminuyó considerablemente cual ídolo de barro que cae de su pedestal; pude recobrar el control sobre mí y hasta pude ser conciente de que esa era la oportunidad perfecta para atacar.
Ella en cambio y muy por el contrario al patrón de pánico que manifestaban todas mis victimas, se limitó a sonreír y permaneció de pie sobre la baranda observándome desde lo alto… muda, paciente y ajena a cualquier movimiento que no involucrara el extraño marco contextual en que nos veíamos envueltos…

3 comentarios:

**·· Kuriray ··& ·· Feña ··** dijo...

Holas niñas!! (algun día entre ustedes habra un hombre?... un niño?... bueno filo)

Aquí las dejo con elcapitulo 7 de Ninfa Entre Garras, el cual seguramente es el que hasta hora aparte de largo, es principalmente descriptivo... pero filo... tambien como podran haberse dado cuenta, hay una linda fotito de Alex tomando... ¿vino? ¬¬ según la dibujante no, es sangre como en muchas de las pelis de antropofagos. Aprovecho entonces ya que hablamos de mi querida Sei-Chan de mandarle muuuuchos besos y cariños por tan fabulosa obra hecha... y de paso decirle que algun día espero se acuerde de que dijo que iba a hacerme un chibi chobi (where ever) de max y quizas si nofueRA UCHA MOLESTIA DE MI QUERIDO PERSONAJE seeeeeeeeeeee!!!! seria feliz... bueno mas delo que soy ahora ¬¬... te quiero muuuuuuchoooooo


Tambien habgo publico mi agradecimiento a una niña muuuuy especial que generalmente est a mi lado, su nombre es Triny!!! y como muchas ya sabran es mi petisa hermana, sin cual no podria escribir mi historia por que es la unica a la que se la leo para ver como continuarla, yaque ella es la que me ayuda a enlazar las ideas (bueno despues de varias propuestas que ni se imaginan de como hacerlo.... n.nU)... MUCHAS GRACIAS TE QUIEROOOO MUUUCHOOOO (PD: me tienes chata con tu hit de las vacaciones trruxn trunx!!!! @,@ pero te quiero =)

MMM... mas agradecimientos ¿? mmm...¿quien mas se me olvida? naaaaaaaaa!!! si era broma, claro que me acuerdo de mi pequeña yubi-yubinza, que para mi no es tan pequeña (en edad x meses) Un besooooote y un abrazo por que me pusiste musica en el blog... que por cierto aun no escucho, pero debe estar (a lo mexicanote) PAAADRIIISIMA!!!!! gracias a usted he podido cachar algo mas de horthógrafya (jajajja) aun que no se note ¬¬


Un saludo y un beso para las lectoras... las quiero


Chau

ρєqυєñα уυвι* dijo...

Señorita Kuriray
Bastante extraño es que te ponga música sin que la puedas escuchar, pero ahi está pequeña Yubi cumpliendo los bizarros deseos de su buena amiga.
Definitivamente un capitulo en donde dejas en manifiesto tu soberbia, sabes describir y lo haces de la mejor forma, cada detalle adornado artísticamente con un lenguaje denso pero que no interfiere en el fluir de la historia.
Me parece que ya es momento de avanzar....
Como opinión personal me gusto demasiado, me mantuvo atenta e inmersa durante toda la lectura, this is the way!

Atte

Pequeñisima Yubi!

Anónimo dijo...

uyyyy
lo amé!
XDDDDD
qué decir, cada vez describes más cosas y de la mejor manera, sabes como dejarnos atentas... me encantó y ooo.... y más ooo
ays, este mino, loko,
me gusta más y más aunke te tan hetero XDDDDDD
jajaj, see... ays
y de nadas, oie, si me acuerdo de tu chibi, si los haré, los debo pintar, es ke tu caxi ke la u secuestra
y asdf, gracias por poner a Alexander *o*
me siento un aporte *llora*
besines, para ke vayas a dormir y a soñarcon tus niños estos :D

El Narrador

El Narrador
Alexander Chaucer. 1751- ¿? (2da vida)